Enfermedad Vascular Periférica
(Peripheral Vascular Disease)
También indexado como: Aneurisma,
Angeitis Esclerosante, Enfermedad Arterial Oclusiva, Enfermedad de Buerger, Tromboangitis
Crónica, Trombosis Venosa, Vasculitis
La enfermedad vascular periférica (PVD) engloba una serie de padecimientos que afectan
sobre todo a las arterias del cuerpo, con excepción de las arterias coronarias, que
llevan sangre al corazón. (Éstas se cubren en el artículo sobre las enfermedades cardiovasculares.) Las áreas
que se ven afectadas con más frecuencia en la enfermedad vascular periférica son las
arterias de las piernas y los brazos, la carótida (en el cuello) la aorta abdominal y sus
ramas y las arterias renales (en los riñones).
¿Cuáles son los síntomas?
Las personas con enfermedad vascular periférica pueden tener síntomas como
dolores, molestias, calambres o fatiga en los músculos en la pierna afectada, que se
alivian con el reposo y empeoran al elevar la extremidad. Otras personas con enfermedad
vascular periférica pueden tener los pies y los tobillos hinchados, acompañados de
un dolor sordo que empeora si están demasiado tiempo de pie y que mejora con la
elevación de la extremidad. Las personas que padecen la forma crónica de esta
enfermedad pueden tener áreas de piel más oscuras, úlceras en las piernas y
venas varicosas.
¿Cómo se trata?
Pueden recomendarse medicamentos de venta sin receta como aspirin (Bayer Low Adult
Strength®, Ecotrin Adult Low Strength®) para prevenir la agregación de las
plaquetas y la formación de coágulos.
Los medicamentos de venta con receta pueden incluir antiagregantes plaquetarios, como
clopidogrel (Plavix®), ticlopidine (Ticlid®), dipyridamole (Persantine®) y
dipyridamole con aspirin (Aggrenox®), así como medicinas que bajan el colesterol
combinadas con otras contra la claudicación, como cilostazol (Pletal®) y
pentoxifylline (Trental®).
Con frecuencia se recomienda la terapia de rehabilitación con ejercicios, bajar de peso y dejar de fumar. Los profesionales de la
salud pueden recomendar a los pacientes elevar las piernas con frecuencia, evitar estar de pie
o sentado mucho tiempo y usar medias de compresión y zapatos que sujeten bien el pie. Las
opciones quirúrgicas para restaurar el suministro de sangre (procedimientos de
revascularización, como la angioplastía, la aterectomía, la colocación de
una endroprótesis vascular y la derivación) por lo general se reservan para
pacientes con síntomas progresivos e incapacitantes. Cualquier úlcera en la piel se
trata con vendajes de compresión que contienen soluciones antibióticas. Las
úlceras recurrentes pueden tratarse quirúrgicamente con injertos de piel y
reparación o derivación de las venas afectadas.
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La información que se presenta en Healthnotes tiene carácter
meramente informativo. Está basada en estudios científicos (ya sea en humanos,
animales o in vitro), en experiencia clínica o en el uso tradicional, como se cita en
cada artículo específico. Los resultados que se mencionan podrían no
presentarse necesariamente en todas las personas. Muchas de las enfermedades que se describen
pueden tratarse también con medicamentos, ya sea que requieran receta o no. En caso de
tener algún problema de salud y antes de utilizar cualquiera de los suplementos o de
hacer algún cambio en los medicamentos que se le hayan recetado, consulte a su
médico o a su farmacéutico. La información está vigente hasta diciembre de
2004.