Prolapso de la Válvula Mitral
La válvula mitral es una de las cuatro válvulas que separan las cavidades del
corazón. El prolapso de la válvula mitral (PVM) es una enfermedad común y a
veces grave, en la que una o varias de las valvas de la válvula mitral protruyen hacia
una de las cavidades del corazón durante la contracción cardiaca. Esta
protrusión es causada por anormalidades en la estructura de la válvula. Cuando es
grave, el prolapso de la válvula mitral puede convertirse en insuficiencia de la
válvula mitral, y la válvula ya no puede evitar que la sangre regrese en sentido
contrario hacia una cavidad del corazón.
¿Cuáles son los síntomas?
La mayor parte de las personas con este problema no experimentan síntomas. Algunas
pueden tener dificultad para respirar durante el ejercicio o cuando están acostadas,
estremecimientos, fatiga, aturdimiento, mareos y desvanecimientos. Algunas presentan dolor
vago en el pecho, palpitaciones (conciencia de los latidos cardiacos), ansiedad y otros síntomas asociados con una respuesta de
“lucha o escapatoria”. Cuando el prolapso de la válvula mitral provoca estos
síntomas, se conoce como síndrome de disautonomía.
¿Cómo se trata?
Los medicamentos que se venden con receta no curan el problema en la válvula mitral,
pero pueden controlar los síntomas. Pueden prescribirse bloqueadores beta, como atenolol
(Tenormin®), propranolol (Inderal®) y metoprolol (Lopressor®, Toprol XL®);
anticoagulantes como aspirin (Bayer Low Adult Strength®, Ecotrin Adult Low
Strength®) y warfarin (Coumadin®), y antibióticos para evitar una
infección e inflamación en el revestimiento interno del corazón.
Los casos graves pueden requerir de cirugía para reparar la válvula afectada.
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La información que se presenta en Healthnotes tiene carácter
meramente informativo. Está basada en estudios científicos (ya sea en humanos,
animales o in vitro), en experiencia clínica o en el uso tradicional, como se cita en
cada artículo específico. Los resultados que se mencionan podrían no
presentarse necesariamente en todas las personas. Muchas de las enfermedades que se describen
pueden tratarse también con medicamentos, ya sea que requieran receta o no. En caso de
tener algún problema de salud y antes de utilizar cualquiera de los suplementos o de
hacer algún cambio en los medicamentos que se le hayan recetado, consulte a su
médico o a su farmacéutico. La información está vigente hasta diciembre de
2004.