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También indexado como:
Hipertensión Arterial, Presión Alta, Presión Arterial Alta
Aproximadamente el 90% de las personas con presión sanguínea elevada tienen
hipertensión "esencial" o "idiopática", padecimiento cuya causa no se conoce con
seguridad. Los términos "hipertensión" y "presión alta" que se emplean
aquí se refieren únicamente a esta forma más común, y no a la hipertensión provocada por el
embarazo o a la hipertensión relacionada claramente con una causa conocida, como el
síndrome de Cushing, la feocromocitoma o enfermedades renales. La hipertensión
siempre debe evaluarla un profesional de la salud. La presión muy alta (hipertensión
maligna) o la que empeora rápidamente (hipertensión acelerada) casi siempre
requieren tratamiento con medicamentos convencionales. Las personas con hipertensión leve
o moderada deben consultar con su médico antes de intentar emplear la información
que les proporcionamos, ya que la presión sanguínea requiere de supervisión y
en algunos casos del uso de medicamentos para reducirla.
¿Cuáles son los síntomas?
La hipertensión esencial por lo general es asintomática hasta que se presentan
complicaciones. Los síntomas dependen entonces de los órganos afectados.
¿Cómo se trata?
Los medicamentos de venta con receta médica más comunes que se utilizan para
tratar la hipertensión son los diuréticos. Los más usados incluyen
diuréticos tiacídicos, como hydrochlorothiazide (HydroDIURIL®), indapamide
(Lozol®) y metolazone (Zaroxolyn®); diuréticos del asa, como furosemide
(Lasix®), bumetanide (Bumex®) y torsemide (Demadex®), y los ahorradores de potasio, como spironolactone (Aldactone®),
triamterene (Dyazide®, Maxzide®) y amiloride (Midamor®). Los diuréticos
por lo general se combinan con bloqueadores beta como propranolol (Inderal®), metoprolol
(Lopressor®, Toprol XL®), atenolol (Tenormin®) y bisoprolol (Zebeta), o con
inhibidores de la ECA como captopril (Capoten®), benazepril (Lotensin®), lisinopril
(Zestril®, Prinivil®), enalapril (Vasotec®) y quinapril (Accupril®). Los
antagonistas de los receptores de angiotensina II, como losartan (Cozaar®), valsartan
(Diovan®), irbesartan (Avapro®), candesartan (Atacand®) y telmisartan
(Micardis®), se emplean comúnmente ya sea solos o en combinación con otros
agentes. Los bloqueadores de los canales de calcio, como amlodipine (Norvasc®), verapamil
(Calan SR®, Verelan PM®) y diltiazem (Cardizem CD®), también pueden usarse
solos o en combinación con otros medicamentos para tratar la presión alta. Otro
grupo de medicamentos que se emplean con frecuencia son los agentes simpaticolíticos como
prazosin (Minipress®), doxazosin (Cardura®), terazosin (Hytrin®) y methyldopa
(Aldomet®).
Los profesionales de la salud también pueden recomendar modificaciones en el estilo de
vida, como una reducción de peso moderada y
una disminución en el consumo de sal. Aunque la hipertensión esencial no se cura, el
tratamiento puede modificar su curso y reducir el riesgo de complicaciones.
Suplementos nutricionales que pueden ser beneficiosos
- Coenzima Q10 (CoQ10) (50 mg dos
veces al día durante al menos diez semanas): Se ha visto en varias pruebas clínicas
que la CoQ10 reduce considerablemente la presión sanguínea en personas con
hipertensión.
- Aceite de pescado (10 gramos de
aceite de pescado al día): El EPA y el ADH, los
ácidos grasos omega-3 del aceite de pescado, bajan la presión sanguínea,
según un análisis de los resultados de 31 estudios.
- Potasio (Para personas que no
toman diuréticos ahorradores de potasio): La mejor manera de consumir potasio es comer
más fruta, que contiene más mineral que los suplementos de potasio. Sin embargo, la
fruta contiene tanto potasio que las personas que toman medicamentos ahorradores de potasio
(como ocurre con algunos hipertensos) pueden terminar con un exceso de potasio si comen
demasiada fruta al día. Por tanto, las personas que tomen diuréticos ahorradores de
potasio deben consultar con su médico antes de aumentar su consumo de fruta.
- Calcio (De 800 a 1,500 mg diarios):
Sólo pueden esperarse resultados modestos.
- Magnesio (Para personas que tomen
diuréticos): De 350 a 500 mg diarios.
Hierbas que pueden ser beneficiosas
- Achillea wilhelmsii: En un estudio doble ciego, personas con
hipertensión leve tomaron una tintura de Achillea wilhelmsii, una hierba que se
usa en la medicina persa tradicional. Los participantes en el estudio tomaron de 15 a 20 gotas
de tintura dos veces al día, durante seis meses. Al final de la prueba, los participantes
experimentaron reducciones significativas tanto en la presión sistólica como en la
diastólica, en comparación con quienes tomaron placebo. No se informó de
efectos adversos.
- Ajo (Allium sativum) (De 600
a 900 mg de extracto de ajo diarios): El ajo baja la presión, según se encontró
en la revisión de diez estudios doble ciego.
Cambios en la dieta que pueden ser beneficiosos
- Reducir el consumo de sal: El consumo de sal también se ha
relacionado definitivamente con la hipertensión en las sociedades occidentales. Eliminar
la sal de la dieta reduce la presión en la mayor parte de las personas. Cuanto más
se reduzca la sal, mayor será el efecto de disminución de la presión.
- Comer verduras: Se ha visto que las dietas vegetarianas reducen en buena
medida la presión sanguínea. Esto sucede sobre todo porque las frutas y verduras
contienen potasio, mineral que es bien conocido por su
efecto reductor de la presión. La fibra que
proporciona una dieta vegetariana puede ayudar a reducir la presión alta.
- Evitar el azúcar: Se encontró que el azúcar incrementa la
presión sanguínea en animales y en humanos. Aunque la importancia de estos efectos
experimentales sigue siendo poco clara, algunos médicos recomiendan que las personas con
hipertensión reduzcan el consumo de azúcar.
- Evitar la cafeína: Aunque los efectos que evitar a largo plazo la
cafeína (del café, el té, el chocolate, las bebidas de cola y algunos
medicamentos) tiene sobre la presión sanguínea no son muy claros, muchos
médicos aconsejan a los pacientes con hipertensión evitar los alimentos y bebidas
con cafeína, debido a la posibilidad de que eleven la presión.
- Evitar los alergenos alimentarios: Se observó en un estudio que las
alergias a los alimentos contribuyen a elevar la presión sanguínea de las personas
con migrañas. En ese mismo estudio, las 15
personas que también tenían hipertensión experimentaron una baja importante en
la presión sanguínea cuando se les puso en una dieta hipoalergénica.
- Exposición al plomo y a otros metales pesados: La exposición a
estos materiales se ha relacionado con la hipertensión en algunos estudios, pero no en
todos. Si los tratamientos para bajar la presión resultan infructuosos, tiene sentido que
las personas con hipertensión se hagan estudios para evaluar su nivel de plomo en el
organismo.
Cambios en el estilo de vida que pueden ser beneficiosos
- Dejar de fumar: Fumar es especialmente nocivo para las personas con
hipertensión. La combinación de hipertensión y tabaquismo aumenta el riesgo de
padecer enfermedades cardiacas y morir por ello.
- Consumir alcohol con moderación: El consumo de tres o más
bebidas alcohólicas al día incrementa la presión sanguínea en
proporción a la cantidad de alcohol que se consuma.
- Ejercicio: El ejercicio diario puede bajar la presión
significativamente. Un programa de ejercicios de 12 semanas de Tai Chi chino fue casi tan
efectivo como el ejercicio aeróbico para reducir la presión sanguínea en
personas mayores sedentarias con hipertensión.
- Pérdida de peso: Muchas
personas con hipertensión tienen sobrepeso. Bajar de peso puede reducir la presión
significativamente en pacientes que son tanto hipertensos como obesos.
Otros enfoques
- Acupresión auricular (en la oreja)
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La información que se presenta en Healthnotes tiene carácter
meramente informativo. Está basada en estudios científicos (ya sea en humanos,
animales o in vitro), en experiencia clínica o en el uso tradicional, como se cita en
cada artículo específico. Los resultados que se mencionan podrían no
presentarse necesariamente en todas las personas. Muchas de las enfermedades que se describen
pueden tratarse también con medicamentos, ya sea que requieran receta o no. En caso de
tener algún problema de salud y antes de utilizar cualquiera de los suplementos o de
hacer algún cambio en los medicamentos que se le hayan recetado, consulte a su
médico o a su farmacéutico. La información está vigente hasta diciembre de
2004.
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